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Jugar según las fichas

 

Como ya hemos anunciado previamente, jugar poker no responde a criterios exclusivamente ligados al valor de las cartas que nos tocan en suerte, sino que hay una gran cantidad de factores que deberán ser puestos a consideración y análisis antes de definir un movimiento. Uno de dichos aspectos es el stack, que es cómo se denomina a la cantidad de fichas que dispone cada jugador para apostar en la mesa. Un buen stack permite realizar diferentes acciones especulativas, ejercer presión o tomar posición de control sobre la mesa. En tanto que un stack débil nos exigirá elegir muy cuidadosamente cada movimiento, a sabiendas de que un paso en falso puede ser el último. Saber hacer un buen uso de este recurso nos permitirá en algunos casos multiplicar nuestra cantidad de fichas sin mayores riesgos, y en otros recuperar el terreno perdido. Para el caso que corresponda, siempre es bueno saber moverse con este tipo de estrategia.

Stack pequeño, grandes riesgos

Cuando nuestro número de fichas en relación a nuestros adversarios es escasa, cualquiera de ellos pueden comprometer nuestra continuidad en la mesa. Si contamos con valores cercanos al diez por ciento en comparación con aquellos que continúan en juego, difícilmente los espantemos por empujar toda la pila de fichas al centro de la mesa; muy por el contrario, si alguno advierte que la disputa será “mano a mano”, lo más factible será que pague por ver sin inmutarse. Esta situación en principio delicada puede tornarse favorable si elegimos cuidadosamente el momento en el cual jugarnos el resto; en especial si el nivel de las ciegas comienza a ponernos en jaque. Para ello deberá esperar una mano que nos brinde ciertas garantías: un par de cartas con proyección alta y con la menor cantidad de adversarios posibles. De no contar con un par alto, poniendo como base un J-J, intente presionar sin ponerse all-in, ya que su dependencia con respecto a las comunitarias será muy arriesgado; sepa que de sufrir una resubida tiene que estar dispuesto a jugarse el resto… Pero si cuenta con ese par, o quizá con un As-K, al ser elevadas sus chances de llevarse la ronda, analice cuales de sus rivales que aún siguen en pugna puede llegar a aceptar su costosa invitación, ya que el propósito del juego es apropiarse de las fichas de ellos y no espantarlos; y de considerar que existe la posibilidad de que le paguen la vuelta, y échele toda la leña al fuego.  La suerte definirá el resto; usted hizo lo que correspondía.

Marcando el paso

Si por el contrario, llegamos a la situación en la que doblamos varias veces en fichas a nuestros rivales, ejercer un dominio territorial no es un derecho sino una obligación. No estamos hablando de tirar fichas a tontas y a locas; más bien el objetivo será condicionar a la mesa a niveles de apuestas elevados en cada ocasión en la que nosotros intervengamos. Encontrarnos en esta situación nos permitirá participar en una mayor cantidad de manos. Gracias a esto podremos condicionar a nuestros adversarios a saber que enfrentarnos significará estar dispuesto a arriesgar un elevado número de fichas; dejándoles poco margen para la especulación. Si la diferencia de stack es muy marcada, esto es al menos doce veces mayor, la apuesta se puede estipular en una tercera parte del total del capital del rival; e ir agregando de a tercios por ronda de apuestas. Y si la ventaja es aún más grande puede aceptar un all-in con proyectos pobres; pero no repetirse permanentemente al punto de complicar el dominio de la mesa. Lo importante es ejercer presión para robar los botes de las manos poco afortunadas. En este tipo de circunstancias, también es recomendable que, teniendo un par alto con el flop descubierto, obligue al contrincante a quedar all-in; no sólo para poner en el compromiso al adversario, también para dejar en claro a los demás integrantes de la mesa que involucrarse en una mano con nosotros tiene un costo que deberá sostenerse con otro importante número de fichas en todas las rondas de apuestas.

Sólo resta aclarar que este factor interacciona con otros de tanta importancia como éste. Será nuestro menester evaluar debidamente los pasos a seguir según la situación en la que nos encontremos: posición en relación a la mesa, instancia del torneo, cantidad de jugadores rivales y demás. Saber leer y conjugar este tipo de elementos nos permitirá ejercer un control del juego que va más allá de las incidencias del azar. Sea paciente, analítico y metódico; no liquide su instinto, pero tampoco deje que él se apodere de su manera de jugar. Y si bien esto no significa que existe un método infalible para ganar en el poker, podemos asegurar que ajustándose a estos criterios incrementará sustancialmente sus posibilidades de éxito.