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Las apuestas en el poker

Uno de los factores a tomar en cuenta con mayor detenimiento en una partida o torneo de poker es el de las apuestas: estas determinarán en gran medida nuestro modo de intervenir en cada mano, hasta dónde ejercer presión o cuando dejar de sostener un juego. Pero principalmente nuestra manera de apostar lo que condicionará es la duración de nuestra noche en la mesa; por lo que habrá que prestarle especial atención a estas consideraciones. Pero antes de tomar al toro por las astas permítame hacerle la siguiente advertencia: no es lo mismo jugar por dinero que por ficticio, ya que las conductas de quienes intervienen en estas últimas partidas suelen ser osadas hasta niveles insensatos, debido a que, paradógicamente, nada pierden cuando pierden. No descuide este detalle, ya que si opta por ir formándose en mesas de estas características tendrá una impresión del juego que no es del todo exacta.

Volviendo al tema que nos convoca, el de las apuestas; no todas las modalidades tienen el mismo sistema; así que comenzaremos con el tipo de apuestas característico del Texas Hold’em y el Omaha; en las que podemos distinguir dos maneras iniciales de embite: las obligadas y las optativas. Dentro del grupo de las primeras se encuentran las denominadas “Blind” o ciegas y los “ante”. Las ciegas son dos por mano: una pequeña , equivalente a media apuesta mínima, que es pagada por quien ocupa la posición denominada “mano” y una grande, equivalente a una apuesta mínima, aportada por el jugador próximo siguiente. Este tipo de apuestas se aplican a todo tipo de mano, tanto de partida simple como de torneo; habiendo sin embargo una diferencia sustancial entre ellas: mientras que en las primeras, al ser el valor de la apuesta constante, el valor de las ciegas no varía; en los certámenes de poker las apuestas suben cada una medida preestablecida de tiempo, modificando así también el valor de estas apuestas. El caso de la apuesta denominada “ante”, nos referimos un pago equivalente por lo general a una décima parte de una apuesta mínima que realizan todos los integrantes de la mesa, que igualmente al pago de las ciegas se efectúa antes de recibir las cartas y tiene como objeto comprometer a todos los jugadores con el volumen del bote. Es utilizada particularmente en torneos, en instancias definitorias para que los jugadores se vean presionados a jugar manos con el objeto de no ver debilitado su bankroll. Es necesario prestar especial atención al progreso en el valor tanto en las “Blinds” como en los “ante” en relación a nuestra cantidad de fichas, ya que mantenernos al margen del juego durante varias manos podría ponernos en el compromiso de intervenir obligadamente con jugadas débiles frente a la amenaza de quedar fuera de la mesa erosionados por este tipo de apuestas.

Las apuestas optativas son aquellas que se realizan a partir de que uno posee las cartas propias y hasta la instancia en la que uno sabe cual es la jugada que va a defender sus fichas, con todas las comunitarias ya destapadas. El valor mínimo de la apuesta es, en principio, el de la ciega grande; pero en cuanto alguien aumente la cantidad de fichas, éste pasará a ser el nuevo coste mínimo de la apuesta. El valor máximo se establecerá según la variable de apuesta que esté reglando en la mesa; estas pueden ser las siguientes:

  • No Limit. En esta modalidad, el jugador puede disponer apostar la totalidad de sus fichas, condición conocida como all-in. Es la forma que más popularidad ha ganado tanto en casinos, torneos y online.
  • Pot Limit. En este caso, el valor de la apuesta máxima está determinado por la cantidad de fichas que se encuentran en el pozo. Osea que a medida que los jugadores van realizando apuestas el valor aumenta; llegando en muchas ocaciones a igualar o superar a la cantidad de fichas que disponen individualmente cada participante para apostar.
  • Limit. Para las partidas con esta condición, el coste de la primera apuesta es uno; el de la ciega grande; y puede incrementarse en su valor, dependiendo de la variante de poker en la que se esté participando, entre tres y cuatro veces por ronda de juego; lo que significa que si la ciega grande es de diez, el pago mayor puede llegar a ser de hasta cuarenta por ronda, dependiendo de la cantidad de resubidas.

 

Como puede deducirse sin dificultad, las modalidades de apuestas condicionan en gran medida las tácticas y estrategias a emplearse para hacerse de las fichas de los adversarios. No es lo mismo defender un proyecto de juego, esto es un juego posible, en una mesa en la que pagando una pequeña cuota se puede esperar a la siguiente carta, que hacerlo en una mesa en la que cualquier oponente nos ponga una enorme pila de fichas enfrente para que la igualemos sólo por ver si aquella carta que aún no salió, tiene la amabilidad.