Universos diversos
Si bien por lógica las reglas de poker no se modifican en función del tipo de certamen en el que se esté participando, conocer los mecanismos de cada tipo de evento y aplicar criterios de juego propios de los mismos forma parte de un acertado plan a la hora de desempeñarse en una partida.
Por mucho o por poco
La primer diferenciación de importancia que se presenta en una mesa de poker es el costo que tiene sentarse a jugar en ella. Independientemente de la modalidad y el tipo de evento del que estemos hablando, la osadía y la toma de riesgo que muestran los jugadores es inversamente proporcional al valor de la entrada a la partida. Muchos sitios online cuentan con un sistema de juego gratuito en el que muchos de los participantes tiran literalmente sus fichas en manos con probabilidades extremadamente escasas; y si la recompensa también se da en dinero ficticio esta regularidad toma tintes absurdos: es normal ver en las primeras ruedas de un torneo de este tipo a una inusitada cantidad de jugadores ponerse all-in en comparación a mesas en las que el costo de integrarlas es real. Esta característica peculiar se repite, en un grado menor, en mesas en la que la paga y la recompensa son muy bajos.
En persona u online
Ya hemos dado cuenta con anterioridad respecto de algunos parámetros que muestran distancias entre estas dos modalidades. La web limita nuestras decisiones en función de un número de criterios más reducidos, ya que no contamos con un contacto visual del adversario como para percibir los tics y conductas que nos adviertan de un posible engaño. Pero no es esta la única diferencia que se puede establecer: el jugador de poker online tiene por lo general una conducta más agresiva; los montos que apuesta son proporcionalmente mucho más elevados, la selección de manos es menos cautelosa y por ende interviene mucho más en el juego.
Mesa común o de torneo
La primer diferencia de consideración es el número de fichas: mientras que en los torneos la fuerza del stack es originariamente equiparada, en las mesas de dinero suele no serlo, ya que si bien puede haber un techo para ocupar una posición, no todos alcanzan el tope. En lo que respecta al pago de apuestas previas también se ven diferencias: en las mesas de dinero, tanto las ciegas grande y pequeña como las apuestas mínimas están preestablecidas y no sufren modificaciones; mientras que en las mesas de eventos el valor de las apuestas va incrementándose según el tiempo que vaya transcurriendo, agregándose el pago de un “ante”, una apuesta ciega común a todos los integrantes de la mesa, a partir de una instancia pre estipulada. Otra particularidad que diferencia a una de otra partida es que cuando un jugador se queda sin fichas en un torneo ya no puede volver a participar, mientras que en una mesa común sólo dependerá de su poder adquisitivo para volver a intentarlo. La última gran distancia entre una y otra mesa es que cuando uno participa de una competición juega hasta que se le acaban las fichas o hasta quedarse con todas; en tanto que en una mesa de dinero puede jugar hasta que ya no quiera seguir haciéndolo, o hasta que quienes comparten la mesa decidan ya no hacerlo.
No todos los gatos son pardos.
Resulta necesario hacer una última observación en lo que respecta a diferencias de conductas en una mesa de poker; y esta se establece entre los tipos de torneos.
Básicamente los torneos se pueden dividir en dos categorías generales: cortos y largos. Los torneos más cortos son los llamados Sit & Go, y en sus orígenes se trataban de certámenes en los que sólo participaban los integrantes de una mesa, por lo general entre nueve y once jugadores; ahora también reciben esa denominación torneos con una cantidad de jugadores mucho mayor; pero de rápida eliminación: el modo en que se garantizan las salidas es aumentando el valor de las ciegas en lapsos de tiempo mucho más acotados. En esta modalidad es común que los jugadores intervengan con una continuidad mayor que en los torneos largos, haciendo apuestas fuertes y sin tomar demasiado en cuenta el número de jugadores que pagan o resuben las apuestas. El consejo más adecuado para participar en estos torneos es el siguiente: intervenir en la menor cantidad de manos posibles seleccionando cuidadosamente las manos en las que vamos a apostar; no permitir, exceptuando el caso en que nosotros estemos en la ciega grande con pocas cartas, la llegada del flop con el simple pago de la ciega, evitar manos multitudinarias y jugar lo más conservadoramente posible hasta entrar dentro de los puestos premiados en dinero. Luego se puede optar por una postura más agresiva, siempre tratando de respetar las pautas antes enumeradas. En los torneos de largo aliento súmele a estos consejos la paciencia: el valor de las ciegas tarda en generar compromiso de juego. Sepa esperar manos buenas; y llegarán.
